Jericó Historia

ALGO DE PREHISTORIA

Hace millones de años, las tierras que conforman el Suroeste de Antioquia, estaban en formación. El geólogo alemán Emil Grosse, descubrió y nombró al territorio montañoso antioqueño como “Terrenos volcánicos antiguos, formados en el Terciario Moderno o Carbonífero y caracterizado especialmente por numerosos pliegues y gargantas”. Según el mismo, todo el valle del Cauca era, hace miles de años, un gigantesco lago. Al abrirse camino las aguas en medio de las cadenas montañosas, se separaron las mesetas de Jericó y Fredonia, conformándose definitivamente lo que hoy es el Suroeste de Antioquia.

El territorio localizado entre los ríos Cauca, San Juan y Cartama, estuvo habitado por la Tribu Chamí durante cientos de años, independiente a que las espesas selvas parecieran haber sido inhóspitas. Estos indígenas estaban ubicados entre los territorios que hoy son jurisdicción de Andes, Valparaíso, Támesis, Caramanta, Pueblo Rico, Tarso y Jericó; además de Riosucio, Marmato, Anserma y Supía en Risaralda. Para estudiar la cultura Chamí, existen elementos inestimables hallados en la región y que hoy reposan en museos de Medellín y en el Museo Arqueológico de Jericó.

El aborigen jericoano podría clasificarse así:                                                                     Familia: Caribe                                                                                                                         Grupo: Chocó                                                                                                                          Rama: Emberá                                                                                                                   Tribu: Chamí

RELIGIÓN: Practicaron la religión monoteísta porque creían en un ser superior y protector. Se dice también que fueron animistas ya que asignaban potencias activas a animales, plantas, objetos y fenómenos naturales. En su ideología tenemos por ejemplo que si un hombre pescaba cierto número de peses, tendría cierto número de almas para la otra vida.

LENGUA: En cuanto a su lengua, la infamación es exigua, el dialecto hablado es incierto aunque pudo corresponder al grupo Chocó, el cual poseía 17 dialectos más.

ALIMENTACIÓN: Cazadores y recolectores extraordinarios. Su alimentación estuvo basada en la caza, la pesca y la agricultura tropical.

 

ESTILO DE VIDA Y ORGANIZACIÓN SOCIAL: Sus desplazamientos eran mínimos; debido a la forma del terreno, no tendían a emigrar, formando entonces una verdadera comunidad. Habitaron en bohíos altos de figura cónica. Utilizaban los recursos maderables que la naturaleza les proporcionaba. Trabajaron la cerámica, el hilado y el tejido. Eran familias nucleares con gran descendencia. En la tribu mandaba un Cacique y en la familia era el hombre quien tenía la autonomía para tomar decisiones. Tenían además un curandero o brujo.

VESTIDO: Las tribus que habitaron el departamento escasamente se vestían; en sus fiestas utilizaban mantas elaboradas con la corteza de los árboles. Hombres y mujeres utilizaban taparrabos que les permitían el movimiento. Los guayucos y mantas, así como los collares tenían especial significado después de casarse. Los hombres utilizaban plumas coloridas en su cabeza, ello los hacía vistosos y les daba un aire de mando.

CERÁMICA: Estudios recientes y gracias a las piezas halladas en la zona, se cree que los indígenas ocuparon el territorio jericoano desde el siglo I a.C., hasta el siglo IV d.C. A esta ocupación se le denomina “Temprana”. Es una cerámica de acabado fino, con superficies pulidas, engobe en algunos casos con brillo, la decoración más frecuente es la incisión y algunas piezas presentan pintura roja sobre crema o cremas sobre rojos. Las piezas halladas se han reportado en las veredas Cauca, La Estrella, Palenque, Palenquito, La Cascada, Volcán Colorado y Guacamayal.

Desde el siglo X al XVI d.C., se denominó “Ocupación Tardía”; en este periodo se ubicaron los Chamíes. Al parecer en su práctica funeraria eran comunes los entierros colectivos en tumbas de pozo con cámara lateral, generalmente se depositaban una o varias vasijas de cerámica, volantes de huso, y en algunos casos, objetos de oro. En estas tumbas se han encontrado huesos cremados y esqueletos en posición extendida. Las vasijas tienen una decoración incisa de puntos o impresión de triángulos profundos y algunas veces presentan asas sencillas; han sido halladas piezas en Cauca, Buga, La Pista, La Soledad, Castalia, Quebradona, La Cestillala, La Aguada, Palenquito La Estrella, Volcán Colorado y Guacamayal.

En guacas encontradas en todo el Suroeste, especialmente en Jericó, Pueblo Rico, Tarso y Támesis, las inscripciones en piedras y en vasijas, continúan sin descifrar puesto que en el dialecto Chamí, no existió el lenguaje gráfico.

La extinción de la tribu Chamí no es clara, no existen respuestas concretas, pero se cree que las modificaciones climáticas y la pluviosidad, motivaron fuertes cambios en la fauna y en la flora; también la aparición de plagas desencadenaron enfermedades y muertes, provocando la transformación de esta comunidad y su posible emigración más hacia el sur, posiblemente hacia el noroccidente de Risaralda donde hoy quedan algunos grupos indígenas supuestos descendientes del la cultura Chamí jericoana.

 

 

 

DESCUBRIMIENTO

Durante los primeros años del establecimiento español en Antioquia los indígenas resistieron todo intento de colonización de su territorio y a pesar de los esfuerzos militares de los conquistadores, Juan Badillo y Francisco César, permanecieron habitando según sus costumbres nómadas. Así, pues, el territorio del suroeste no fue integrado al dominio español durante los siglos XVI y XVII.

Para el año de 1535, las riquezas existentes en el Perú, se habían convertido en el sueño de todos los conquistadores, para entonces, la ciudad de Cartagena de Indias, había sido ya fundada por el español Pedro de Heredia, quien bajo sus intereses económicos, logró la gobernación de dicha ciudad. Sus malos actos llegaron a oídos de la Corte, la que se pronunció enviando al abogado de la Audiencia, Juan Badillo para que adelantara juicio contra el mal gobierno; pero la ambición sobre tan innumerables riquezas hizo que Badillo evadiera sus responsabilidades y escapara al enterarse que pronto llegaría otro oidor a poner orden en la ciudad.

Era el año de 1538, cuando Badillo salió de San Sebastián de Buenavista, siguiendo los pasos de César; avanzó entonces con un grupo de hombres superior a los 400, entre los que había negros, esclavos, blancos e indígenas, así como caballos y municiones. Su fin era encontrar oro, por lo que recorrieron toda la región de la cordillera occidental hasta el río Cauca y bajaron desde el valle de Buriticá hasta el suroeste por la región de Caramanta y Cartama. Era una región escarpada y densamente poblada por bosques, una topografía abrupta y majestuosa.

Una de sus acampadas fue realizada entre los territorios hoy ocupados por Andes y Jericó, a la cual Badillo llamó "Cori" ya que allí vivía una población indígena que se hacia llamar así. Son los Cori precisamente los antepasados indígenas de los cuales el pueblo jericoano debe sentirse orgulloso, pues eran talentosos, vivían en comunidad y cuidaban de su entorno, practicaban con fe su religión y amaban a sus familias. Se ha dicho además que en este territorio jericoano, murió Francisco César, considerado por muchos como uno de los colonizadores españoles más caballerosos, visionarios y justos.

La expedición cruzó la geografía de Andes, Fredonia y Jericó, antes de haberse tomado a Caramanta en donde se estableció por un tiempo no superior a 20 días para brindar reposo y recuperación a los enfermos. Se ha dicho que allí, en Caramanta, tuvo origen el mestizaje antioqueño.

"Era el mes de mayo de 1540 cuando Badillo descubre el territorio jericoano, donde, 311 años más tarde, tendría vida oficial a la ALDEA DE PIEDRAS”

 

COLONIZACIÓN Y FUNDACIÓN…

Corría el año de 1825 cuando once caballeros propusieron al Gobierno de la Provincia de Antioquia, comprar los terrenos baldíos de casi la totalidad del Suroeste Antiqoueño, la respuesta se obtuvo en 1835, en beneficio de cuatro sobrevivientes de los once que habían tomado la iniciativa. Ellos eran: Juan Santamaría Isaza, Gabriel Echeverri, Alejo Santamaría y Juan Uribe Mondragón.

Entre 1835 y 1840, don Juan Santamaría viajó dos veces a los baldíos territorios, les dio el nombre de “Piedras”

A mediados del siglo XVIII, comienza la colonización de la mayor parte del territorio antioqueño por política del virreinato español. Para este siglo estaban fundados en el suroeste solo Caramanta, Concordia, Bolívar y Betulia.

Comenzaron a darse tierras en CONCESIÓN, heredadas y adjudicadas por el gobierno, y una de ellas comprendía toda la región del río San Juan hasta su desembocadura en el río Cauca, dicha adjudicación se llamó "Concesión Echeverri" propiedad de Don Gabriel Echeverri, quien fuera Personero de Medellín y Alcalde de la misma ciudad, esposo de Francisca Bermúdez, tía del fundador de Jericó. Don Juan Uribe Mondragón y Don Juan Santamaría (padre del fundador de Jericó), eran socios del señor Echeverri. Correspondió entonces a los herederos de Don Juan Santamaría, la vastísima montaña donde se encuentran hoy los municipios de Jericó, Pueblorrico y Tarso. Santiago Santamaría Bermúdez de Castro, fundador de Jericó, penetró la selva y en titánica empresa, inició la colonización. Valientemente decide poner a producir esta rica zona y emprende el viaje desde Medellín. Era un hombre corpulento, audaz y con grandes dotes de inteligencia, sale entonces con su esposa Doña Quiteria Escobar Fernández y algunos hombres a emprender la odisea, les esperaba una ardua labor pues el terreno era escarpado y con selvas densas que debían descuajar a punta de hacha y machete, soportar climas extremos, plagas y animales feroces.

Se conoce que llevaba consigo un cuadro de la Virgen de las Mercedes, no se sabe a ciencia cierta la fecha en que fue emprendida dicha expedición que una vez llegó a Fredonia bajó hasta el río Cauca el cual cruzaron a nado para tomar la desembocadura del río Piedras por una agreste topografía, después de un largo recorrido de ascenso llegan al sitio conocido como "Roblecabildo", hoy ocupado por Palocabildo, único corregimiento en la actualidad.

Don Santiago descartó el sitio para acampar definitivamente, pues era algo pendiente y angosto, así que continuó la marcha hasta una explanada que desde allí divisó. Luego de despejar la selva inician el levante de las primeras casas con techos de paja, este era un valle rico y fértil, su hidrografía, clima y fertilidad cautivaron la atención de don Santiago.

Comenzó a traer gentes de otras regiones del departamento, familias trabajadoras a las que dotaba de herramientas y una fracción de tierra para su sustento; en poco tiempo poblaron y construyeron la zona. Eran ya 200 personas, cuando en Cabildo Abierto, merced a la infatigable acción del Patrono, a su constante estímulo, generosidad, afán de progreso y sentido de justicia, se determinó que el lugar lo ocuparía una nueva población. Llegaron Escobares y Mesas de Fredonia, Ramírez de Abejorral, Vallejos y Abades de El Retiro, Velásquez y Correas de Caldas e Itagüí, Gómez y Zuluagas de Marinilla, Henaos y Martínez de Guarne; llegaron también Restrepos, Montoyas, Uribes, además de varias familias de Envigado, Amagá y Medellín. Estas primeras gentes provenientes de las más notables familias antioqueñas, sembrarían para gloria del municipio las semillas de la cultura, el civismo, el trabajo y la prosperidad para la futura ciudad de Jericó. Inmediatamente comenzaron a construirse caminos que comunicaran a la pequeña "Aldea" con Fredonia para continuar hasta Medellín.

Allí, en aquel exuberante paisaje de la cordillera occidental, donde los bálsamos de las orquídeas se mezclaban con los almíbares de la flor del guayacán, donde los cominos y robles centenarios no parecían terminar, nace JERICÓ...

La fecha exacta de la fundación no es clara, existe en el archivo de la Curia de Jericó un documento fechado del 09 de octubre de 1850, en el que el Ilustrísimo Obispo de Antioquia Gómez Plata otorga el permiso para la construcción de una capilla en la recién fundada "Aldea" que por testimonio de Don Santiago, en ese momento ya contaba con casi 1000 almas. Entre los meses de junio y julio de 1851 se construyó la Capilla de techo de paja. En ella celebró por caridad el Padre Naranjo venido de Santa Bárbara y a quien se le conocía como el “Padre Naranjito”, él administró los sacramentos a los primeros pobladores. Jericó había nacido bajo el signo de la fe y el estandarte Mercedario del Fundador, quien creía en Jesucristo y amaba con ardoroso entusiasmo a la Virgen de las Mercedes.

La Cámara Provincial de Antioquia crea por ordenanza 15 del 28 de septiembre de 1850, "LA ALDEA DE PIEDRAS" primer nombre que recibió Jericó, cuyos límites definidos comprendían una totalidad de 397 kilómetros cuadrados; hacían parte de éste, las tierras de los actuales municipios de Pueblorrico y Tarso. El Concejo Municipal de Jericó, por Acuerdo Número 13 del 09 de septiembre de 1990, reconoce oficialmente esta fecha como la de Fundación.

En 1852  son trazadas la plaza y primeras calles por el Ingeniero alemán Carlos S. de Greiff. El 11 de abril del mismo año celebra Misa el Padre Telésforo Montoya, Cura de Caramanta, y se hace un inventario de los objetos de la Capilla que sumaban en su totalidad 187 pesos. Entre otros contaba con: Un bautisterio y su pila de madera, un confesionario, un atril, un cáliz de plata, dos candeleros de latón, una piedra de ara consagrada y cinco cuadros de diferentes Santos.

Por ordenanza 11 del  09 de octubre de 1852, la Cámara Provincial de Medellín pasa a la categoría de DISTRITO a la pequeña población, la cual cambia su nombre por el de "FELICINA" como un sentido homenaje al doctor José Félix de Restrepo.

En el año de 1853 "FELICINA" deja su nombre y recibe el de "DISTRITO PARROQUIAL DE JERICÓ" por ordenanza 15 del 13 de diciembre y se posesiona como primer alcalde el señor Antonio Agudelo. Es levantada una nueva capilla de tapias, más amplia y con tejas de barro cocido, además nuevas casas en los mismos materiales en todo el entorno de la plaza, casonas que hoy son conservadas como testimonio y orgullo de ese pasado glorioso del cual quedó como herencia una arquitectura sugestiva.

El 18 de diciembre de 1857, fue erigida la PARROQUIA DE JERICÓ, por el Excelentísimo Señor Domingo Antonio Riaño, y nombra de igual manera a la Virgen de las Mercedes como su Patrona. Toma posesión como Cura propio el Padre Nicolás Rodríguez, la extensión total de la Parroquia era de nueve leguas cuadradas.

A partir de esta fecha, Jericó comienza su acelerado progreso que se ve acrecentado por la fundación de escuelas, se abren nuevos caminos, se realizan los primeros mercados dominicales pues la agricultura había alcanzado un alto grado de desarrollo. Se funda el primer Colegio que se llamó "COLEGIO LA MERCED" y la "ESCUELA SUPERIOR DE VARONES" que lograron una cobertura total. El empuje con que irrumpió la recién fundada población en la vida regional antioqueña, hizo que rápidamente se reconociera como el más importante e influyente centro del suroeste.

En 1866 se funda un caserío en jurisdicción de Jericó, el cual recibió el nombre de BETHSAIDA, luego alcanzó la categoría de corregimiento, y en 1911 cuando es elevado a la categoría de municipio recibe el nombre de PUEBLORRICO; separándose de JERICÓ con una extensión total de 88 kilómetros cuadrados. Desde este año, siguen llegando nuevas instituciones como la "ESCUELA DE NIÑAS" y el "COLEGIO DE VARONES", además  se traza un camino entre Jericó y Támesis, permitiendo la comunicación entre ambos municipios.

Llega el año 1873 y Jericó contaba con una población cercana a los 12.000 habitantes. En su equipamiento urbano se observaban cómodos edificios de bahareque, algunos construidos en tapia con tejas de barro y pisos en adobe macizo, cuatro carreras y seis calles debidamente demarcadas, además una casa Consistorial, una amplia plaza empedrada con algunas bancas de comino y mesas alrededor para la ejecución del mercado sabatino y un sector despejado para la realización de la feria de ganados.

En 1874 el parque ya posee árboles y jardines, es encerrado con una verja de hierro y se instala una hermosa pileta de bronce.

Ahora surge la necesidad de construir un templo más amplio y cómodo; es demolida la Capilla existente el 05 de mayo, y se bendice la primera piedra para la construcción de la antigua Catedral.

Corre el año de 1875, y el 05 de noviembre, llega nombrado como Cura Excusador y Vicario Foráneo del Cantón Eclesiástico de Jericó, el Presbítero Ramón Nicolás Cadavid, quien fuera más conocido entre los pobladores como el "Padre Cadavid", hoy reconocido como el "FUNDADOR DEL PROGRESO DE JERICÓ" por sus innumerables obras en beneficio de la población y sus moradores. Este talante hombre guió los destinos espirituales del municipio por espacio de 36 años e hizo en este tiempo de Jericó, una ciudad Luz, pujante, comercial y religiosa. 

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